Académicos advierten conflictos de interés sin precedentes en su mandato
Expertos en ética gubernamental e historiadores alertan sobre posibles conflictos de interés sin precedentes en los negocios de la familia Trump durante su segundo mandato presidencial. La expansión acelerada del imperio familiar en criptomonedas, el sector inmobiliario en el extranjero y hasta en la fabricación de drones genera preguntas sobre la influencia en políticas públicas.
Mientras presidentes anteriores como Harry Truman o George W. Bush evitaban incluso la apariencia de lucrar con el cargo, Donald Trump ha adoptado un enfoque distinto. Encabezados por Eric y Donald Trump Jr., los negocios familiares atraviesan la expansión más rápida en el extranjero en un siglo, con acuerdos en países como Qatar, Vietnam y Arabia Saudí.
El mes pasado, los hermanos cerraron un acuerdo que les otorga participaciones valoradas en millones en un fabricante de drones armados que busca contratos con el Pentágono. También se han expandido a las criptomonedas con emprendimientos que generaron miles de millones de dólares.
En el primer mandato de Trump, la Organización Trump no concretó ningún acuerdo en el extranjero. En poco más de un año de su segundo mandato, ha hecho ocho, todos supuestamente en cumplimiento de su norma autoimpuesta de no hacer negocios directamente con gobiernos extranjeros. Sin embargo, proyectos en Qatar y Arabia Saudí son desarrollados por empresas vinculadas a los gobiernos.
Otro acuerdo que plantea preguntas es la venta de casi la mitad de World Liberty Financial, el negocio familiar de criptomonedas, a una empresa vinculada al gobierno de Emiratos Árabes Unidos por 500 millones de dólares, días antes de la investidura. Poco después, el gobierno de Trump revirtió una restricción de la era Biden y concedió a EAU (Emiratos Árabes Unidos) acceso a chips avanzados estadunidenses.
World Liberty también recaudó 2 mil millones de dólares el año pasado vendiendo ‘tokens de gobernanza’. Un gran inversionista fue Justin Sun, un extranjero que gastó 75 millones de dólares en tokens entre la elección y la investidura. Las monedas ‘meme’ con el rostro de Trump generaron 320 millones de dólares en cuatro meses, superando los ingresos de su hotel en Washington durante todo su primer mandato.
Consultada para este reportaje, la Casa Blanca dijo que Trump actúa de manera “éticamente sólida” y que cualquier sugerencia en sentido contrario es “mal informada o maliciosa”. La portavoz Anna Kelly afirmó: “No hay conflictos de interés”. En un comunicado aparte, la Organización Trump señaló que cumple “plenamente con todas las leyes aplicables”.
Trump dijo en enero a The New York Times que, en lo que respecta a posibles conflictos de interés, “descubrí que a nadie le importaba, y se me permite”. No está claro que se equivoque sobre las actitudes, aunque una encuesta del Pew Research Center en enero mostró que el 42 por ciento de los votantes republicanos confía en que Trump actúa éticamente en el cargo, frente al 55 por ciento al inicio de su segundo mandato.
Forbes estima que el patrimonio neto de Trump es ahora de 6.300 millones de dólares, un salto del 60 por ciento respecto a antes de que regresara al cargo. Donald Trump Jr. abrió un club privado en Washington, ‘Executive Branch’, que cobra cuotas de ingreso de hasta 500 mil dólares para miembros fundadores.
“Cualquier restricción que existiera en el primer mandato parece haber desaparecido por completo”, afirma Timothy Naftali, historiador de la Universidad de Columbia. “¿Quieren que los futuros presidentes estén abiertos al mejor postor?”.
Julian Zelizer, historiador de Princeton, añade: “Ha demostrado políticamente que no hay precio que pagar por ganar dinero. Sabes que puedes hacerlo”.






